miércoles, 27 de enero de 2016

Introducción

La televisión es una de las formas de transmitir discursos con más acogida, pues este aparato hoy en día se encuentra al alcance de grandes cantidades de personas. Dentro de la televisión las telenovelas siguen de moda, y sin darnos cuenta a través de estas recibimos mensajes que más adelante son naturalizados para convertirse en una realidad. Así como muchas imágenes que permanecen en nuestra memoria colectiva.  
El éxito de la novela se debe a que cuenta la típica historia de la chica insegura de si misma por no encajar en al canon de belleza y que aun así logra conquistar al amor de su vida. Una premisa que atrapa a muchos y gracias a la cual la telenovela ha llegado a distribuirse en muchos países, en todos con leves diferencias pero con la misma esencia.

Se va a analizar a la novela desde la perspectiva del género principalmente, es decir, como la misma muestra al hombre y a la mujer en la pantalla. A Armando se lo presenta como un hombre infiel, mujeriego, celoso, agresivo mientras que a Betty la muestra recatada, inexperta en el amor, tranquila. Ambos representan al típico hombre y mujer de las novelas, la imagen que se repite una y otra vez se convierte en el discurso que busca llegar a la masa en general, se vuelve doctrina. “La doctrina… tiende a la difusión; y es por la aprehensión en común de un solo y mismo conjunto de discursos como individuos, tan numerosos como se quiera imaginar, definen su dependencia recíproca” (Foucault, 1970, pp 26) El discurso a más de ser validado por estar en televisión ha sido reforzado por la numerosa cantidad de remakes a nivel internacional en sus casi treinta adaptaciones en todos los continentes del mundo, casi todos conocen la historia de Betty y es por eso que se identifican con facilidad. La idea de la mujer bella y la mujer fea ha sido reforzado en exceso en el mundo con las diversas adaptaciones de esta historia, ahora el mundo asocia la inteligencia a la fealdad y la estupidez a la belleza. Si es bonita tiene que ser bruta y si es fea tiene que ser inteligente.


¿Belleza?

Debido a la confianza que tienen las personas en las imágenes, a través de ellas se transmiten la mayoría de discursos. Pero ¿Las imágenes son la realidad?
No podemos esperar ver la realidad del mundo a través de una imagen, por esto nosotros solo conocemos una representación de el. Baudrillard menciona: “Hoy en día, la abstracción ya no es la del mapa, la doble, la del espejo o la del concepto. La simulación no corresponde a un territorio, a una referencia, a una sustancia, sino que es la generación por los modelos de algo real sin origen ni realidad: lo hiperreal“ (Baudrillard, 1978, pp5.) Las imágenes se encargan de mostrarnos solo un reflejo de la realidad profunda y este reflejo sólo enmascara a la realidad, es por esto que las imágenes no tienen que ver con ningún tipo de realidad.

Analizando el ejemplo según lo que dice el autor nos damos cuenta de que en la novela está muy marcada la imagen de la belleza y lo contrario a esta.

Betty la fea implica muchos conceptos. A Betty y sus amigas del cuartel de las feas, las presentan como mujeres poco agraciadas, pero brillantes, en este grupo a cada una se le a entregado una característica que la hace fea: demasiado alta, pasada de peso, vieja, pobre e incluso madre soltera. Al contrario de el otro grupo de mujeres, que son bastante arregladas, con dinero y con los mejores puestos de trabajo. Se ubica a las mujeres que sí son consideradas bellas en el plano de despampanantes y atractivas pero poco inteligentes.

Mente hetero

Desde la modernidad nuestro pensamiento ha tendido a dividir al mundo en dos partes opuestas, vemos todo como una dualidad, una dicotomía que es fija e inmutable. Dos partes exactamente iguales pero exactamente opuestas, las que se oponen pero que se complementan. La idea de hombre-mujer es la dicotomía que define a la mente hetero. Observamos al hombre y a la mujer como seres que están destinados a relacionarse, cada uno representa lo que el otro no es, lo que los divide tan radicalmente que todo lo que se aleje de alguno de los dos es visto como anormal.

El que nos diferenciemos tan tajantemente entre hombres y mujeres trae consigo consecuencias inesperadas en tanto a la manera que vemos el mundo en general. Asociamos diferentes cosas a un género o al otro y lo tomamos como natural aunque no haya ninguna relación directa.
“La consecuencia de esta tendencia a universalizar todo es que la mente hetero no puede concebir una cultura, una sociedad donde la heterosexualidad no ordene no sólo las relaciones humanas sino también la misma producción de conceptos e inclusive los procesos que escapan a la conciencia” (Wittig, pp 2)


En el ejemplo de la novela de Betty la fea se evidencia el concepto de la mente hetero en varios puntos empezando con el principal: la protagonista Betty no es femenina, es decir no representa lo que se puede entender como una mujer atractiva y arreglada. Esto se evidencia en contraste con las antagonistas de la historia, las cuales son todo lo opuesto a Betty, son hermosas pero tremendamente tontas. Ellas representan al ideal femenino  que Betty busca alcanzar. Entonces al final de la telenovela la protagonista logra negarse a si misma, por así decirlo, y termina repitiendo el ideal de belleza de siempre, aunque a lo largo de toda la novela se intente romper dicho ideal.

Ideales de género

Está claro el comportamiento de hombre y mujer que se debe tener para lograr un matrimonio largo y feliz, como lo explica Fuller: “la validez de la visión dualista que asimila de manera lineal lo masculino a la esfera pública, la autoridad sobre la familia y el bien común; lo femenino a lo doméstico y los intereses privados, y articula estas oposiciones alrededor de la identificación de la honra del grupo familiar con la pureza sexual femenina“. “…las categorías femenina y masculina se organizaban en esferas netamente separadas y mutuamente complementarias: "La mujer en la casa, el hombre en la calle". La mujer era la "reina del hogar" y la encarnación de los valores asociados a la intimidad, el afecto y la lealtad de grupo. El hombre, su opuesto complementario, debía proteger del mundo exterior el "sagrado santuario de la familia" y proveer su sustento. Las esferas política y económica (en lo que se refiere a relaciones con el mundo exterior) eran su feudo y responsabilidad, de allí que reclamase la autoridad sobre el conjunto familiar“ (Fuller pp. 241).


La imagen de los padres de Betty nos muestra varios estereotipos alrededor de feminidad y masculinidad. Si bien sabemos a las mujeres se les compara con la virgen María (marianismo), en el caso de Julia Solano se la presenta como una mujer humilde, muy conservadora, dedicada a su casa, a su familia, responsable pues se encarga de mantener la casa, ella es la clara imagen de esposa y madre que dedica su vida a ello y espera a aceptar las decisiones de su esposo. Y por otro lado esta Hermés Pinzon, quién es un padre muy conservador también, pero puede llegar a ser muy caprichoso como un adolescente, que tiene muchos prejuicios, pero siempre está trabajando pues el mantiene la economía de su hogar.
Min. 18:10 - 20: 15